lunes, 14 de noviembre de 2022

Ruta en Riofrío - Ávila (12-10-2022)

 

El pueblo de Riofrío, que posiblemente evoque más a la provincia de Segovia que de Ávila, se encuentra relativamente cerca de la ciudad amurallada pero escondido en un mínimo vallle entre la Sierra de las Yemas y la parte más alta de la Sierra de la Paramera, con su pico culminante, el Zapatero a 2136 metros sobre el nivel del mar.



Hace tiempo que tenía esta ruta localizada y con ganas de hacerla por lo desconocida de la misma, y ante una posible explosión de gente por todas partes al ser festivo y estar permanentemente cansado, me pareció una ruta que por distancia de Madrid y longitud de la misma, era ideal para ese momento.

Llegamos al pueblo, en el que yo creo que hay más gatos que habitantes, sobre todo en la plazuela donde aparcamos el coche, y salimos en dirección este, hacia el cementerio y el río.
Al llegar al cementerio tomamos el camino que baja al río y rápidamente lo cruzamos para empezar con el terreno ascendente, de momento por un camino bien marcado.






Vamos ascendiendo, sin hacer caso a algún camino que salga, fijaro en el mapa y llegamos rápidamente a una balsa artificial de agua, que está justo después de la Cascada de Riofrío, en el Río Mayor, la cual se encuentra en un recodo contiguo a esta balsa.

La verdad es que me suponía que iba a haber muy poca agua, con lo cual ese punto iba a perder belleza, pero es un sitio curioso y agradable, además de inesperado en este punto de la geografía.
Fue el único punto donde nos encontramos un par de personas en todo el recorrido.






La verdad es que, como habitualmente en estos recorridos desconocidos, hay muy poca cobertura, y no era capaz de poder abrir mi única fuente de información para poder situarme y ver por donde seguir.
Así que dedicimos seguir por la derecha, detrás de una caseta abandonada que hay allí, y por veredas muy poco marcadas, siempre a la derecha ascendiendo, bordeando esa montaña, con vistas hacia el Valle de Amblés.






Poco antes de llegar a la zona culminante pensé que no íbamos muy bien, porque estábamos yendo hacie al oeste cuando más deberíamos ir al contrario. Así que al llegar a una meseta, a esos más de 1400 metros de altitud, giramos a nuestra izquierda y ligeramente hacia atrás, caminando por unas zonas más o menos llanas en altitud, con restos de algún quemado.






En breve nos acercamos al cauce del Río Mayor, y avistamos un especie de pequeña compuerta que nos serviría para sortearlo sin ningún problema, eso sí, teniendo que realizar antes un descenso pronunciado hasta el cauce del mismo.





Una vez salvado y empezando a subir por el otro lado se avista una estructura curiosa que deja un paso entre dos grandes rocas bastante llamativo y que tiene, parece una senda de loseta, para llegar hasta allí.
Mirando el mapa, esta estructura se encuenta relativamente cerca de la cascada en la que habíamos estado un rato antes, y era seguramente el camino por el que seguramente vino la persona a la que le descubrí esta ruta, cruzando por el mismo sitio que nosotros, pero viniendo del sentido contrario.





Así que seguimos ascendiendo, hasta llegar a otra especie de altiplano donde buscamos sitio para comer, con vistas de Riofrío y la Sierra de las Yemas, y las curiosas sombras que generan el sol y las nubes sobre la ladera de la misma.





Seguimos rumbo este, en una zona con algo de viento, para buscar las Chorrera del Guijo. Al poco salimos a un camino que nos llevo hasta este arroyo. Pero había poca agua, y estaba complicado para poder acercarse y para poder bajar.
Así que, siempre por el lado derecho de la chorrera en sentido descendente, en una zona en la que todavía no se ha empezado a descender, se puede saltar fácilmente la alambrada que hay y entrar en una zona mucho más fácil para descender por ese lado derecho.





Hicimos un par de aproximaciones a la chorrera pero entre la falta de agua y algo de vegetación, no se puede ver nada. De hecho en la fuente que utilicé para hacer esta ruta, la mejor vista de la misma, con agua claro está, es en la carretera que sube enfrente al pueblo de Cabañas.






Así que descendimos hasta abajo, sorteamos el arroyo como pudimos y por un camino transitable para vehículos regresamos al pueblo, topándonos a la entrada con una roca con una forma espectacular, que en la salida no se veía igual, pero que parece ET el extraterrestre tumbado.


















sábado, 12 de noviembre de 2022

Parque Nacional de Cabañeros (26-05-2022)

 

Dentro de las rutas existentes en el Parque, ésta es la conocida como ruta del Chorro, Chorrera Chica y Rocigalgo.

Esta ruta no requiere de muchas explicaciones, ya que la senda, en algunos puntos casi milagrosamente, está perfectamente marcada durante todo el recorrido.
Es una de las rutas más bonitas que he realizado y merece muchísimo la pena.

Para acceder al punto de inicio, desde la localidad de Los Navalucillos, seguimos las indicaciones hacia el Parque Nacional de Cabañeros y pasado un bonito mirador sobre el río Pusa, 1 kilómetro después sale una pista de tierra a mano izquierda.





Allí no empieza la ruta, y aunque el camino no es el mejor para cualquier coche (no sé por qué no lo adecentan un poco), hay que realizar esos 5 kilómetros en coche, tras lo cual llegaremos a unos pequeños aparcamientos y al comienzo de la ruta.






La ruta es circular, y hay dos opciones, hacerla subiendo por la Calanchera o por la zona de los chorros.
Es dura en cualquier sentido, se ascienden más de 800 metros en vertical, y son más de 21 kilómetros, andando sobre piedras que desgastan en bastantes tramos.

Yo, personalmente recomiendo subir por la Calanchera y bajar por los chorros, ya que me parece mejor cuando se tienen más energías ir por la zona más dura y desprotegida de sombras y a la vuelta disfrutar de las sombras y los atractivos de los dos chorros y la cornisa con su cadena.

La subida es constante, desgasta, pero no como en aquellos ascensos en los que encuentras desniveles muy fuertes, además de que la pista es perfecta, parece una calzada en muchas ocasiones.
A mano izquierda va quedando el valle que forma el río Pusa y el pueblo de Los Navalucillos a lo lejos.
Con algún banco de vez en cuando para descansar y reponer algo de fuerzas, son 11 kilómetros duros al fin y al cabo, unas 3h 40m como marca la ruta (siempre se puede tardar un poco menos o un poco más en función de nuestro estado físico).










Se llega a un primer punto a casi 1400 metros de altitud desde donde se ve lo que nos queda y el punto culminante de la provincia de Toledo, el Rocigalgo a 1449 de altitud.
Hacemos un pequeño descenso llegando a un collado con un banco ideal para descansar o comer, pero sin ninguna sombra, y tampoco es lo más recomendable llenar el buche cuando todavía queda zona de ascenso.






Así que seguimos la senda y llegamos a más de 1400 metros a un primer pico, desde el que se ve ya el destino final, tras un pequeño descenso entre vegetación y otro pequeño tramo de fuerte ascenso.
Llegamos por fin al Rocigalgo con su vértice geodésico y su mirador. 






Pero tampoco es la mejor zona para comer, así que comenzamos el tramo de descenso por la zona de los chorros, y al kilómetro o así llegamos a otro pequeño collado, con un gran árbol y un poco de pradera,
junto a dos postes de seguimiento de la ruta, que nos resultó ideal para comer.






Desde aquí empieza el descenso por el valle de los chorros. Primero entre tupida vegetación y piedras. Poco a poco se va incorporando algo de agua desde los laterales y se formando el cauce del arroyo y abriéndose la vegetación.
Pronto llegamos a la Chorrera Chica, para lo cual hay que avanzar y luego retroceder un poco al lado del arroyo, hasta llegar a este bonito salto de agua en dos partes y de bastante altura.













Seguimos avanzando por la ruta que se va abriendo paso a través del cañón, de momento sin dificultades y bien marcada, hasta que llegamos a una cornisa con una cadena habilitada, que prácticamente no es necesaria utilizar salvo en un pequeño punto al final de la misma en ese sentido.








Tras pasar esta zona, siempre elevados sobre el arroyo, que va haciendo algún pequeño salto de agua, seguimos por un tramo que nos indica que puede haber peligro y que no nos salgamos de la senda.
Realmente no se nota un desnivel exagerado en ningún punto, aunque los cuadríceps van pasando factura, por lo menos a mi, que sufro casi más en las bajadas que en las subidas.
Supongo que del cansancio y de no ir muy atentos nos comimos el Chorro de los Navalucillos. Al llegar a un puentecillo en el que la ruta gira a la derecha, había un peqeño rellano antes de cruzarlo dónde había 4 chicos descansando, y o no vimos el poste o no lo había, el caso es que ahí es donde se accede a este segundo chorro. Y claro cuando 20 minutos después llegamos al final del tramo de descenso y vimos el cartel señalizador para los que lo hacen en el otro sentido nos percatamos de ello. 







Marcaba 20 minutos desde ahí, pero estábamos cansados, eran mínimo 20 de ida y 20 de vuelta, llevábamos casi 6 horas, se estaba haciendo tarde (había que volver a Madrid) y además tampoco 
el caudal de agua invitaba a que el Chorro estuviera espectacular, así que ahí se quedó para otra visita.
Porque desde aquí todavía quedan mínimo otros 3-4 kilómetros, más o menos llanos, pero con pequeños sube y bajas que se hacen también duros.

Finalmente llegamos al punto de partida con unas 6 horas y media con paradas.
Una de las mejores rutas que he hecho y además totalmente circular y sin ninguna pérdida.







No estaba muy bien calibrado el Garmin ese día, porque el Rocigalgo oficialmente son 1449 msm.