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sábado, 12 de noviembre de 2022

Parque Nacional de Cabañeros (26-05-2022)

 

Dentro de las rutas existentes en el Parque, ésta es la conocida como ruta del Chorro, Chorrera Chica y Rocigalgo.

Esta ruta no requiere de muchas explicaciones, ya que la senda, en algunos puntos casi milagrosamente, está perfectamente marcada durante todo el recorrido.
Es una de las rutas más bonitas que he realizado y merece muchísimo la pena.

Para acceder al punto de inicio, desde la localidad de Los Navalucillos, seguimos las indicaciones hacia el Parque Nacional de Cabañeros y pasado un bonito mirador sobre el río Pusa, 1 kilómetro después sale una pista de tierra a mano izquierda.





Allí no empieza la ruta, y aunque el camino no es el mejor para cualquier coche (no sé por qué no lo adecentan un poco), hay que realizar esos 5 kilómetros en coche, tras lo cual llegaremos a unos pequeños aparcamientos y al comienzo de la ruta.






La ruta es circular, y hay dos opciones, hacerla subiendo por la Calanchera o por la zona de los chorros.
Es dura en cualquier sentido, se ascienden más de 800 metros en vertical, y son más de 21 kilómetros, andando sobre piedras que desgastan en bastantes tramos.

Yo, personalmente recomiendo subir por la Calanchera y bajar por los chorros, ya que me parece mejor cuando se tienen más energías ir por la zona más dura y desprotegida de sombras y a la vuelta disfrutar de las sombras y los atractivos de los dos chorros y la cornisa con su cadena.

La subida es constante, desgasta, pero no como en aquellos ascensos en los que encuentras desniveles muy fuertes, además de que la pista es perfecta, parece una calzada en muchas ocasiones.
A mano izquierda va quedando el valle que forma el río Pusa y el pueblo de Los Navalucillos a lo lejos.
Con algún banco de vez en cuando para descansar y reponer algo de fuerzas, son 11 kilómetros duros al fin y al cabo, unas 3h 40m como marca la ruta (siempre se puede tardar un poco menos o un poco más en función de nuestro estado físico).










Se llega a un primer punto a casi 1400 metros de altitud desde donde se ve lo que nos queda y el punto culminante de la provincia de Toledo, el Rocigalgo a 1449 de altitud.
Hacemos un pequeño descenso llegando a un collado con un banco ideal para descansar o comer, pero sin ninguna sombra, y tampoco es lo más recomendable llenar el buche cuando todavía queda zona de ascenso.






Así que seguimos la senda y llegamos a más de 1400 metros a un primer pico, desde el que se ve ya el destino final, tras un pequeño descenso entre vegetación y otro pequeño tramo de fuerte ascenso.
Llegamos por fin al Rocigalgo con su vértice geodésico y su mirador. 






Pero tampoco es la mejor zona para comer, así que comenzamos el tramo de descenso por la zona de los chorros, y al kilómetro o así llegamos a otro pequeño collado, con un gran árbol y un poco de pradera,
junto a dos postes de seguimiento de la ruta, que nos resultó ideal para comer.






Desde aquí empieza el descenso por el valle de los chorros. Primero entre tupida vegetación y piedras. Poco a poco se va incorporando algo de agua desde los laterales y se formando el cauce del arroyo y abriéndose la vegetación.
Pronto llegamos a la Chorrera Chica, para lo cual hay que avanzar y luego retroceder un poco al lado del arroyo, hasta llegar a este bonito salto de agua en dos partes y de bastante altura.













Seguimos avanzando por la ruta que se va abriendo paso a través del cañón, de momento sin dificultades y bien marcada, hasta que llegamos a una cornisa con una cadena habilitada, que prácticamente no es necesaria utilizar salvo en un pequeño punto al final de la misma en ese sentido.








Tras pasar esta zona, siempre elevados sobre el arroyo, que va haciendo algún pequeño salto de agua, seguimos por un tramo que nos indica que puede haber peligro y que no nos salgamos de la senda.
Realmente no se nota un desnivel exagerado en ningún punto, aunque los cuadríceps van pasando factura, por lo menos a mi, que sufro casi más en las bajadas que en las subidas.
Supongo que del cansancio y de no ir muy atentos nos comimos el Chorro de los Navalucillos. Al llegar a un puentecillo en el que la ruta gira a la derecha, había un peqeño rellano antes de cruzarlo dónde había 4 chicos descansando, y o no vimos el poste o no lo había, el caso es que ahí es donde se accede a este segundo chorro. Y claro cuando 20 minutos después llegamos al final del tramo de descenso y vimos el cartel señalizador para los que lo hacen en el otro sentido nos percatamos de ello. 







Marcaba 20 minutos desde ahí, pero estábamos cansados, eran mínimo 20 de ida y 20 de vuelta, llevábamos casi 6 horas, se estaba haciendo tarde (había que volver a Madrid) y además tampoco 
el caudal de agua invitaba a que el Chorro estuviera espectacular, así que ahí se quedó para otra visita.
Porque desde aquí todavía quedan mínimo otros 3-4 kilómetros, más o menos llanos, pero con pequeños sube y bajas que se hacen también duros.

Finalmente llegamos al punto de partida con unas 6 horas y media con paradas.
Una de las mejores rutas que he hecho y además totalmente circular y sin ninguna pérdida.







No estaba muy bien calibrado el Garmin ese día, porque el Rocigalgo oficialmente son 1449 msm.


viernes, 11 de noviembre de 2022

Pozos de Felipe (11-05-2022)

 


A pesar de las cuantiosas lluvias de la primavera de 2022, algunos 4 días de calor excesivo para estas fechas, y la previsión de otras dos semanas más de calor, hacían pensar que la temporada de agua y colores verde estaba tocando desgraciadamente a su fin, así que por ello y a pesar de mi extremo cansancio le dije a mi hermano que si me llevaba para que hiciéramos esta ruta que me llamaba mucho.

Asi que hasta allí nos fuimos, en la carretera de Ramacastañas a Mombeltrán, en una curva a la izquierda, sale a mano derecha un camino que es la salida al área recreativa de Playas Blancas, comienzo de nuestra ruta.
A pesar de que de pequeño fui unas cuantas veces por esta zona, ya casi ni me acordaba de algunos detalles, y en concreto esta zona ni la conocía.

El área recreativa, con el río al lado, mesas, barbacoas, una fuente ... muy chula.
La ruta es bastante sencilla y bastante bonita. Dejamos para el final la zona de los Pozos de Felipe,
que es el mayor atractivo de la ruta.

Salimos por el camino ancho que sale del área recreativa en dirección Mombeltrán en leve pendiente.
Alcanzamos pronto una fuente, es de las mejores rutas en este sentido, porque hay varias para reponer agua, en este caso necesaria con un calor importante.
Seguimos avanzando por este camino ancho, con buenas vistas a mano izquierda, con ganado puntual a nuestra derecha, atravesamos un mínimo puente por el que debería ir un arroyo y seguimos hasta que sale un camino a nuestra derecha formando casi un vértice, siguiendo el Google Maps es muy claro.











Este camino se va adentrando en un sotobosque en ligero ascenso, transformándose más adelante en una vereda.
Con multitud de helechos, pinos y flores, vamos ganando algo de altura, en esta ladera, contemplando
al otro lado otra ladera con los picos de gredos detrás de ella, unas buenas vistas.
En algún momento también mirando atrás tenemos buenas vistas del Valle que baja del Puerto del Pico,
observando algunos de los pueblos que forman las cinco villas de este valle.














Después de un rato llegamos a un amplio cortafuego que están haciendo y giramos a la derecha, donde al final de un repecho se ve un refugio.
Esta es la parte menos atractiva de la ruta, por lo feo que ha quedado ese cortafuegos.








Despues de comer en las proximidades del refugio, descendemos por el cortafuego unos metros y giramos a la izquierda, ya por un camino mejor, para poco después volver a girar a la derecha por otro camino todavía más interesante, con un arroyo al lado y buena vegetación.

Pocos minutos después el camino ofrece una bifurcación. Seguir recto, o cruzar el arroyo y seguir por el otro lado del mismo.
Hacemos esto último.







Ascendemos por una recta en una zona muy bonita y muy escondida de la civilización.
Llegamos a una curva a mano izquierda de la cual sale un camino a la derecha, el cual desechamos, pero casi nada más hacer esa curva sale otro camino a la derecha que en este caso si tomamos.
Seguimos ascendiendo sin mucho desnivel, encontrando una dehesa con ganado a nuestra derecha y a mano izquierda algunos ejemplares de pino delgados y muy altos, muy curiosos.







Este camino desemboca en una pista asfaltada, aunque desgastada, que tomamos a nuestra derecha.
En el tramo de la misma hay otra fuente por si necesitáis agua.
Poco después a nuestra derecha hay un antiguo cementerio, creo que de la guerra civil, en un sitio en el que sorprende encontrarse algo así, y llegamos a un gran cruce de caminos, pero que no tiene ninguna perdida, ya que tenemos que coger el único que sale a nuestra derecha según llegamos.
Este camino te lleva al vértice geodésico y una torreta de vigilancia. Llegamos hasta allí, aunque supuestamente la fuente de información que yo llevaba siguió casi otro kilómetro adelante hasta un mirador que tiene que haber, pero yo estaba bastante cansado y no tenía claro que fuera algo muy atractivo.















Hay que deshacer un tramo de lo andado y en el Google Maps se ve donde está el camino por el que hay que seguir.
Es curioso como el que sube hasta la torreta no está marcado siendo ancho y claro, y en cambio el que hay que seguir para bajar hacia los Pozos de Felipe si que lo está y es complicado casi intuirlo.
Tomamos ese camino y rápidamente empieza el desnivel hacia abajo, por un camino con muchas piedras y que te va minando los cuadriceps y las rodillas. Aunque se va viendo el camino en todo momento y se ve que no tarda mucho en bajar mucho el desnivel.








Llegamos a la zona ya más llana intuyendo el arroyo próximo.






Cuando llegamos a él, justo donde fuimos a parar había unas piedras que permitían cruzar al otro lado.
Salimos al camino amplío que viene desde el aparcamiento donde dejamos el coche, y poco después sale una vereda para acceder a la parte más interesante de este paraje conocido como los Pozos de Felipe.

Ahí, a parte de una pequeña charca, hay un descenso del arroyo por una gran lancha muy chulo.
Buscamos la forma de llegar a la parte de abajo de este tobogán y nos acercamos justo debajo de él.
Hay que tener cuidado, yo me caí dos veces, y lo mejor es no adentrarse, con contemplarlo al borde del agua es suficiente, porque luego para trepar también hay que echar casi las manos al suelo.











Pues yo ya no podía más, estaba reventado y con dos caídas más, así que aunque creo que quedaba algo más abajo, quizás otro salto de agua o alguna poza formada en rocas, salimos al camino y este enseguida queda muy alto con respecto al cauce del arroyo, así que ya continuamos hasta llegar poco después hasta el coche.