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miércoles, 11 de marzo de 2020

Silla del Rey - La Chorranca (La Granja de San Ildefonso)



Ruta realizada el 10 de marzo de 2020

Siempre es recomendable y necesario escapar un rato de la estresante, desagradable y muchas veces insoportable gran ciudad de Madrid, y todavía más con esto del Coronavirus que a saber como va a evolucionar, pero por falta de días y de lluvia este invierno no lo había hecho.
Así que aproveché el día libre con mi hermano para salir a respirar aire puro y perder de vista el ladrillo y las personas.

En La Granja lo normal es ir a visitar el Palacio y todo su recinto, o quizás en su defecto lo más famoso sea ir al Chorro grande, pero encontré esta ruta y la verdad que ha sido fantástica, con dos puntos muy destacables, lL Silla del Rey y La Chorranca.

La ruta supuestamente empezaba en la Puerta del Cossío y para localizarla, saliendo de la entrada principal del palacio, se va paralelo a la carretera dirección La Pradera, hasta que se acaba el muro del recinto del palacio en ese sentido, y se sigue bordeando el muro dirección a la montaña, hasta que se llega a la puerta que tiene este lateral.






Desde ahí, seguimos bordeando la pared, primero por asfalto y luego ya por camino hasta el final del muro, que me resultó soprendentemente largo.
Al llegar al vértice del muro, giramos a la izquierda y lo seguimos bordeando mínimamente hasta que entontramos un poste de piedra, momento en el cual giramos a la derecha y dejamos ya el recinto del palacio de La Granja.




Desde ahí, empezamos a andar hacia la izquierda para ir buscando el arroyo que discurre por esa zona y una vez llegado a él lo iremos bordeando sin cruzar nunca al otro lado.





Siempre rodeados de pinos, que apenas dejan pasar algún rayo de sol, y con algún resalto o rincón de agua interesante vamos ganando altura hasta que vemos un tubo de desague a nuestra derecha que proviene de la Fuente del Chotete que está al girar un poco más adelante, ya en el camino.




Si os acercáis hasta la fuente, tened en cuenta que tenéis que volver en el otro sentido para llegar hasta la Silla del Rey, porque nosotros avanzamos en dirección sur siguiendo el sentido de la fuente y al final tirando de GPS tuvimos que empezar a trepar monte a través, con unos grandes desniveles, para llegar hasta el punto de la Silla del Rey, aunque salimos justo al sitio exacto, pero después de un
gran desgaste físico.






Y el sitio es magnífico, aunque le falten algunas vistas sobre la llanura de Segovia, te encuentras un asiento natural de piedra es una pequeña explanada pero rodeado de pinos, con una pequeña abertura hacia Peñalara, quedando nieve en esta cara.







Así que elegimos este sitio para reponer fuerzas con un energético pan con chocolate y para cambiar la camiseta sudada por una seca.

Una vez recuperados, descendimos poco por el camino que deberíamos haber ascendido hasta allí, hasta un cruce de caminos con un montón de troncos apilados, que en Google Maps venía marcado como el Alto Llano.



Desde ahí para ir a La Chorranca cogemos el camino que sigue defrente, aunque sea asfaltado y nos encontremos más tramos de asfalto, no le resta encanto a la ruta.
Seguimos este camino hasta que se acaba la fase ascendente, momento en el que girará a la izquierda y encontraremos a nuestra derecha un árbol con una marca roja.



En teoría desde aquí y a modo intuitivo o tirando de Google Maps hay que empezar a andar campo a través durante unos 7 u 8 minutos para llegar a La Chorranca.
Unos metros más adelante del camino asfaltado sale un camino algo visible a mano derecha y posiblemente sea una mejor opción, pero no lo comprobamos.
Así que tras ese tramo, no muy complicado, no hay zarzas ni desniveles excesivos, y siempre girando hacia la izquierda o hacia el sonido del agua nos topamos con el arroyo justo a la altura de la parte alta de La Chorranca.

No tenía yo especial fé en la cascada, por desconocida más bien, pero resultó muy notable. Tras un primer pequeño tramo bajamos un poco para visualizar un segundo tramo ya interesante que creímos sería la parte principal de la cascada, pero cuando descendimos un poco más nos encontramos con el tercer tramo que desmbocaba en una pequeña charca y desde donde además se podían contemplar
el segundo y el tercer tramo juntos en una estampa magnífica y seguir viendo el discurrir del agua más abajo.









Con la grata sorpresa que supuso renovamos energías, porque a pesar de no llevar excesiva longitud la ruta estaba siendo durilla.
Habíamos partido a menos de 1200 metros y en La Silla del Rey se alcanzaban casi los 1700, y además ahora en estos tramos de descenso se cargan también bastante los cuadríceps.

Una vez retomado el paso hay que cruzar al lado izquierdo del arroyo para continuar, hacerlo un poco más abajo que hay sitios fáciles para ello y tomar un camino que sale dejando de ir paralelo al cauce.
Nos encontramos con algunos árboles caídos, algunos de ellos dejando alguna interesante fotografía.




En breve alcanzamos una pequeña pista asfaltada, la cual hay que coger a la derecha para ir al último punto de interés de la ruta, La Cueva del Monje. Nosotros seguimos bajando por el camino dirección a la nacional y poco después nos dimos cuenta de que íbamos mal y tuvimos que virar para alcanzar esta pista.

Cuando veamos unas vallas de madera a nuestra izquierda y un claro habremos llegado. Allí rápidamente se ve una gran piedra que deja un hueco entre ella y el suelo formando esta cueva natural. Además hay una escalera de madera habilitada para subirte a lo alto.
Desde allí hay unas buenas vistas de la cara norte de Peñalara y ya se mezclan los pinos de Valsaín con los robles.





Con casi cuatro horas en las piernas ya solo queda recorrer los 3 kilómetros aproximadamente que nos separan de La Granja, por esta misma pista asfaltada pero en un paseo agradable a través de árboles y arroyos y encontrándonos con un par de paseantes, los únicos en toda la ruta desde

abandonamos el recinto del Palacio de La Granja.



lunes, 15 de julio de 2019

Pirineos día 2



Sonó la alarma y comprobamos con desazón lo que nos temíamos, la niebla no se había disipado y era un mal augurio.
Decidimos realizar la ruta que tenía preparada en Pont D'Espagne.
Tomamos la carretera paralela a la que conecta Lourdes con Luz St. Sauver para acercarnos hasta Cauterets.
Pasamos junto a la Chapelle de Saint Savin, emplazada en un monte a nuestra derecha y que finalmente no visitamos.
Al llegar a Soulom es uno de esos sitios que dices, por donde habrá que ir ahora ...
Y efectivamente la carretera se interna por un sitio aparentemente inexistente para entrar en el valle que lleva a Cauterets, alternativa como final de etapa del Tour a Luz Ardiden.

Cauterets no está muy alto, a escasos 1000 metros, y sólo unas curvas a poco de llegar tienen desnivel.
El pueblo está marcado en amarillo en las guías pero aunque no está mal, no deja de ser un pueblo que ha crecido en torno al esquí.
Como si de un milagro se tratara al llegar a Cauterets la niebla parecía un poco menos densa y en cuanto salimos dirección a nuestro destino en Pont D'Espagne nos pusimos por encima de ella y la situación cambió para bien.




En el camino de Cauterets a Pont d'Espagne, en el Val de Jeret, hay una serie de cascadas impresionantes, especialmente la de Lutour.








Nos paramos para admirarlas con asombro y fuimos remontando la carretera, recién asfaltada y muy digna de un final del Tour de Francia, hasta el final, en el aparcamiento de Pont d'Espagne, que no deja de ser eso, un aparcamiento con un puente luego que será el que de nombre, un pequeño bar, un telesilla, y poco más que un punto de partida para hacer rutas.






Así que allí dejamos el coche y nos dispusimos a realizar la ruta hasta el Lac de Gaube.
Nada más empezar nos encontramos con el puente y con alguna cascada impresionante que nos retienen unos minutos.






Y ya nos ponemos en marcha. Hay un telesilla que salva el primer tramo muy empinado, no deben de ser mucho más allá de tres kilómetros hasta llegar al lago pero hay zonas con mucho desnivel.
Una vez salvado el desnivel y llegados a donde desemboca el telesilla sale una pista más o menos llana, con algún pequeño desnivel que nos conduce directamente al lago y el cual ya empezamos a observar.







Una maravilla de lago de alta montaña pero que ha sabido a poco.
Al ver allí un buen refugio nos decidimos tomar un crepe con nocilla para reponer fuerzas y además yo un café con leche, porque vamos a continuar como yo traía preparado, la ruta hasta el refugio de les Oulettes a 2151 metros de altitud.

Así que volvemos a la carga y rodeamos el lago por la derecha donde ya se empieza a ver gente.
Una vez sobrepasado el lago empezamos a trepar por la parte izquierda del arroyo que desemboca en el lago, sin excesivo desnivel, y con algún salto de agua más de por medio.










Tras un largo tramo llegamos hasta una llanura en la que se podía esperar otro lago, pero no, son solamente tierras de pastos, eso sí con una cascada al final de la pradera, ese me pareció un sitio espectacular.




Nada más superar esa zona llegamos a otra enorme pradera, ya con las montañas cortando el paso al fondo. Creímos que ira un buen sitio para comer y reponer fuerzas. La emprendimos con un buen bocadillo de chorizo, cosa que iríamos desestimando en días sucesivos, y poco a poco vimos como una manada de vacas descendía.
por nuestro lado derecho hasta los pastos en los que estábamos, y junto a ellas dos borriquillos.
Las vacas han estado presentes todo el viaje y a gran altitud y en sitios insospechados.






Pues poco a poco se fueron acercando tanto que uno de los burrillos, en un momento de descuido, se comió delante de nuestras narices uno de los plátanos que debía servirnos para recuperar fuerzas, sin preguntar ni nada.

Una vez recuperadas fuerzas seguimos para cubrir ya lo poco que nos quedaba, trepar con un poco más de desnivel hasta alcanzar el refugio, el cual nos proporcionaba una estampa majestuoso con un circo cerrando completamente esa ruta.
Otra vez había una explanada que daba a pensar que debería haber otro lago, pero no.
Sin saberlo, estábamos ante el pico Vignemale, el más alto de todos los pirineos franceses, con sus 3298 metros de altitud.






Una de las mejores rutas que había hecho, si no la mejor.

Tocaba la parte dura del día ...
Ya con mucha gente subiendo y también bajando comenzamos nuestro descenso. Intentando ir rápido, al poco de iniciarlo, me torcí mi tobillo izquierdo.
Un dolor terrible se apoderó de mi y los peores pronósticos se intuían. Paré junto un cauce de agua para meter rápidamente el pie en agua fría, pero estaba tan fría que no podía aguantarlo, así que como soy precabido había llevado el kit anti esguinces y me vendé bien el tobillo.

Evidentemente iba dolorido pero podía aguantarlo, aunque todavía quedaba mucho. 
La mayor parte del trayecto desde el lago de Gaube hasta el refugio de Les Oulettes transcurre por canchales de piedras, lo cual no es agradable y conlleva sus peligros para los tobillos.
Hay gente muy flipada que consideran este tipo de rutas fáciles, pero son más de 20 kilómetros, sin una sóla fuente, con lo cual tienes que ir cargado de peso de agua y comida, y con muchísimo desnivel, con lo cual sufres cardiovascularmente a la ida y sufren mucho tus cuadríceps, gemelos y tobillos a la vuelta, y todo ello andando casi siempre entre piedras.

Bueno, el caso es que llegando de vuelta al lago de Gaube me hice una segunda torcedura en el mismo pie y ya parecía demasiado y no presagiaba unas buenas vacaciones. Fui directo al lago a meter el pie en agua fría pero otra vez la temperatura me hacía no aguantar, así que saqué mi pomada anti inflamatoria y me la apliqué, volviendo a vendarlo bien.

Ya quedaba poco y rezaba por no sufrir más contratiempos.
Superamos el lago y descendí como pude esa parte final de mucho desnivel para alcanzar finalmente el aparcamiento de partida.
Prueba superada.

En la zona se quedaron otras rutas seguro que interesantes para hacer, como el Circo de Lys, el Mount Né, el Vallee de Lutour con el Lac d'Estom o Luz Ardiden.
Para otra ocasión.

Cogimos el coche de vuelta y volvimos a nuestro cuartel general en Argeles Gazost.
Como no era muy tarde, después de una ducha, nos acercamos a Lourdes, a tan sólo 12 kilómetros, que aunque ya lo conocíamos siempre es un sitio especial para visitar.
Pero mi pie no daba para mucho, me dolía bastante, así que una visita rápida a la zona de la basílica y buscamos un sitio para cenar.







Yo recordaba un Burger King donde 8 años atrás y tras cruzarnos con Perico Delgado en una calle de Lourdes habíamos cenado.
Pero allí ya no estaba, así que en su defecto acudimos a un McDonalds en las afueras.
Cenamos y luego paramos en el Carrefour Market del pueblo donde compramos provisiones para el día siguiente.
Unas fotos al Hotel de Ville, que la otra vez no habíamos visitado, son 3 edificios juntos interesantes y al hotel a descansar para el día siguiente.